“Funes…el memorioso”

Pensando en el personaje que describe Jorge Luis Borges en su cuento “Funes el memorioso”, fue como comenzó a tener forma la nota de hoy. La primera vez que Borges se encuentra con Funes, éste es un joven  dotado de la capacidad de conocer la hora con exactitud, sin la ayuda de relojes. Tiempo más tarde, vuelve a encontrarlo postrado a consecuencia de un accidente con un caballo. Debido al golpe, Funes ha adquirido una prodigiosa capacidad de recordar: cada percepción tiene, para él, una característica única y es inolvidable.

Borges comprende, al final del cuento, que Funes simplemente carecía de inteligencia. La memoria nada tiene que ver con aquella, y en el caso de Funes resulta incluso un obstáculo para su habilidad de pensar. El escritor lo resume así: “Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer.

Este cuento nos abre el camino para pensar en las características y naturaleza de la memoria humana. Tenemos una capacidad asombrosa de recordar cosas tan distintas que ocurrieron en tiempos y lugares tan diferentes, desde una melodía a cuando aprendimos a andar en bicicleta o nuestro primer beso. Pareciera que nuestra capacidad para almacenar recuerdos no tiene límites, pero si lo pensamos mejor, veremos que nuestra memoria es selectiva, siempre recordamos mejor aquello que nos gusta, lo que nos produzco placer o  algún tipo de emoción.

Hace varios años el científico Santiago Ramón y Cajal, dio un primer enfoque de como registran y almacenan las neuronas la información que nos permitirán formar la memoria. Él había observado  unas ramificaciones o protuberancias que salían de las neuronas y le dio mucha importancia a esto. Años más tarde expone en Europa, que el aprendizaje podría ser resultado de un enriquecimiento de las conexiones nerviosas entre las neuronas.

El “poder intelectual”, dijo, podría depender no tanto del tamaño o número de células del cerebro como de las conexiones entre ellas, de la riqueza de los procesos conectivos. Años más tardes, se comienza a hablar de la “plasticidad asociativa”, así como el ejercicio físico moldea nuestro cuerpo, los circuitos neuronales, podrían verse modificados en función de las actividades que se realicen a nivel mental, cambiando su funcionamiento y potenciando su eficacia.

La memoria es la función cognitiva a la que se le acusa de todas nuestras fallas cotidianas. Empecemos a descubrir como entrenarla y estimularla a través de distintos ejercicios que tenemos al alcance de la mano: crucigramas, sopas de letras, recordar la ubicación de objetos en una superficie o en una lámina. Y recuerde si no hay interés, no hay memoria!!!

Vamos por el ejercicio de la semana y pongamos a trabajar esas neuronas!! En cada palabra si ordenan las letras hay un animal. La solución la pueden encontrar en nuestra página de Facebook: Mental Maps.

Tenía tan mala memoria que se olvidó que tenía mala memoria y se acordó de todo”
-Ramón Gómez de la Serna, escritor español.-

Por Melina Cocaro

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